Hoy, una empresa minera o agroindustrial en el Perú no pierde competitividad por falta de mercado, sino por la opacidad de su consumo energético y la ineficiencia de sus procesos. La sostenibilidad ya no es un departamento de RSE; en Siemens estamos convencidos de que la sostenibilidad debe traducirse en productividad, eficiencia y decisiones verificables. Si una iniciativa no permite medir su impacto, entender sus riesgos y demostrar un retorno, difícilmente podrá sostenerse en el tiempo.
También debemos evitar una trampa frecuente: invertir en tecnología por moda. La presión por adoptar inteligencia artificial, servicios en la nube o nuevas plataformas puede conducir a proyectos desconectados de las necesidades reales del negocio. La transformación digital requiere método. Por eso aplicamos enfoques como Maturity Check, una evaluación multidisciplinaria que integra producción, mantenimiento, gerencia, áreas legales y ventas para identificar el nivel de madurez de cada organización, priorizar oportunidades y construir una ruta de inversión con un ROI claro.
Desde mi perspectiva, eficiencia energética y productividad ya no son objetivos separados. Una operación que desconoce cuándo, dónde y por qué consume energía pierde capacidad de competir. Herramientas como Energy Management Pro permiten medir el consumo en tiempo real, detectar patrones de uso e identificar oportunidades de optimización. El dato deja de estar aislado en el piso de planta y se convierte en información útil para la gerencia, facilitando decisiones más rápidas y eficientes.
La convergencia se profundiza cuando combinamos automatización, digitalización e inteligencia artificial. Los módulos de IA integrados en controladores PLC pueden interpretar eventos y ajustar procesos automáticamente. En sectores clave para el Perú, como la minería o la agroexportación, esta automatización adaptativa permite, por ejemplo, ajustar en tiempo real el uso de agua o el consumo intensivo de energía en los molinos de procesamiento según la dureza del mineral, reduciendo costos operativos desde el primer trimestre.
Sin embargo, ninguna plataforma transforma por sí sola una industria. Las personas son el factor más importante. La digitalización exige técnicos capaces de comprender automatización, instrumentación, datos, cloud computing, industrial edge y ciberseguridad en redes IT y OT. También exige curiosidad, aprendizaje permanente y criterio para convertir información en acciones.
Aquí, la articulación con la educación técnica cumple un papel decisivo. Nuestra colaboración con SENATI, mediante laboratorios de Industria 4.0 y sistemas de control descentralizado, acerca a estudiantes y técnicos a herramientas que encontrarán en la industria. Programas como Siemens Cerca, Power Academy y SITRAIN complementan esa preparación con competencias específicas para profesionales ya graduados.
El Perú tiene una oportunidad extraordinaria. La minería, el agro, los alimentos y bebidas y otras actividades estratégicas pueden usar la digitalización para producir mejor, reducir riesgos y fortalecer su competitividad internacional. Pero el avance debe ser gradual, inteligente y vinculado con desafíos concretos.
Digitalizar con propósito no exige grandes desembolsos a ciegas. La hoja de ruta para la gerencia peruana debe resumirse en tres pasos: auditar la madurez digital de la planta, atacar primero las fugas de energía con mayor impacto financiero, y capacitar al talento local para operar esa infraestructura. La tecnología está lista; la diferencia la marcará el rigor estratégico con el que decidamos aplicarla.
Este artículo fue escrito por: Santiago Thomassey, CEO de Siemens Perú, Ecuador y Bolivia.






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