Se suele caer en el error de creer que, una vez publicada una app móvil en una tienda de aplicaciones, el trabajo ha finalizado. ¡Pero no! Después de su publicación y lanzamiento, hay que tener presente el ciclo de vida de una app, y saber gestionarla correctamente si no queremos que ésta quede en desuso o muera pronto.
Es decir, al identificar el momento de declive en el ciclo de vida de la app, tras su apogeo (cuando sus descargas están en auge) es importante monitorizar: cómo disminuyen sus usuarios o cómo la experiencia que brinda se empobrece y le llueven críticas en el cajón de comentarios.
También te puede interesar 5 razones para no descargar juegos piratas
Varios expertos coinciden en que el período de abandono de una App puede llegar una vez cumplido el tercer mes de haber estado en la cima. Asimismo, los tiempos pueden variar según la categoría de cada aplicación móvil. Apps de noticias, salud, fitness, negocios o comunicación suelen durar un poco más en auge y tardar más tiempo en llegar a la etapa de decaída.
En qué consiste monitorizar el ciclo de vida de una app
El éxito de una app no consiste solo en crearla o desarrollarla bien, sino en mantenerla con vida. Por tanto, luego de pasar por los procesos ya conocidos antes de que una app vea la luz (planificación, desarrollo, test, lanzamiento) es importante llegar a la etapa de monitorización.
Generalmente, se cree que monitorizar una aplicación móvil es analizar su número de descargas, pero la tarea implica mucho más. Existen variadas formas de conocer en detalle la conducta de los usuarios de una app. Debemos conocer cada uno y paralelamente llevar un seguimiento de los errores y bugs que irán surgiendo.
Hay que saber convivir con los errores. Existen y hay que afrontarlos. Entonces, el hecho de que una App tenga miles de descargas, no quiere decir que no haya presentado fallas. Solo hay que identificarlas y solucionarlas.
Para ello hay tres aspectos clave de monitorización:
- Monitoreo de servidor e infraestructura: donde vemos información sobre CPU que están utilizando toda su capacidad, los procesos del sistema, carga de la red, entre otras cuestiones técnicas de la interfaz y los dispositivos.
- DevOps (desarrollo + operaciones): Aquí analizamos cómo el equipo de desarrollo resuelve errores, es un tema más interno que de la app en sí, pues repercute en los tiempos en que el equipo resuelve solicitudes de los usuarios.
- Experiencia del usuario final: donde podemos analizar comentarios, requerimientos y demás retroalimentación, con el objetivo de encontrar fallas antes de que los usuarios las detecten y poder resolverlas en las actualizaciones de la app.
El proceso de monitorización nos hará tomar la siguiente decisión: Si la app no está bien planteada habrá que volver a la fase de Desarrollo para resolver los errores, mejorarla e implementar nuevas funcionalidades. Pero si, al contrario, cuando una app presenta una serie de disfuncionalidades difíciles de resolver con una actualización, es necesaria una nueva etapa de planificación para resolver errores de base que no tienen que ver con programación o diseño.
El enfoque de Marketing no debe faltar
Algo que también debe ser inherente al proceso de creación de una aplicación móvil es su estrategia de Marketing, pues es lo que va a permitir que el resto del mundo sepa que hay una nueva plataforma y que vale la pena descargarla y, por supuesto, usarla.
El marketing, junto a la etapa de monitorización, nos irá dando pistas sobre nuevas acciones que vamos a tomar o de cómo optimizar las tareas que se estén llevando a cabo con el fin de que la aplicación pueda volver a relucir y demuestre que aún tiene valor agregado que ofrecer a los usuarios.
También te puede interesar Uber celebra cinco años en Ecuador






0 comentarios